miércoles, mayo 29, 2024

Los beneficios del aburrimiento

¡Me aburroooo! ¿Cuántas veces no habremos escuchado esas palabras? Los niños y niñas de vez en cuando se aburren, y eso, ¡es bueno! Te contamos por qué.

Durante el curso, los niños y niñas generalmente tienen una agenda llena de actividades: el cole, las extraescolares, los deportes, los hobbies… eso hace que apenas tengan tiempo de aburrirse. Y, cuando eso sucede, rápidamente buscan algo que hacer para entretenerse o nos hacen saber lo aburridos que están para que les ayudemos.

Las familias en muchas ocasiones promueven nuevas actividades para que los niños y niñas no estén aburridos, pero, ¿y si el aburrimiento es algo bueno?

Qué es el aburrimiento en realidad

¿Qué es el aburrimiento? Se trata de estar cansado por la falta de estímulos o distracciones. Y eso, que a priori es algo que puede parecer negativo, en realidad es muy bueno. Vivimos en la era digital, la era de la multitarea. En una sociedad con estímulos constantes en la que se valora positivamente estar constantemente haciendo cosas productivas. Nos hemos acostumbrado a estar siempre ocupados haciendo algo, así que tenemos una baja tolerancia a no hacer nada, a aburrirnos.

Sin embargo, el aburrimiento es una emoción relacionada con la autonomía, la autoestima, la capacidad de espera y la tolerancia a la frustración. Una emoción que merece la pena cultivar en los más pequeños de la casa (y en nosotros mismos).

Los beneficios del aburrimiento en los niños

En ese contexto, el aburrimiento es una palanca que sirve para el desarrollo personal. Estas son algunas de las ventajas de tener tiempo para aburrirse en la infancia:

  • Fomenta la creatividad. Cuando los niños tienen tiempo, pueden aprovecharlo para inventar juegos, para no hacer nada, para jugar sin normas y sin presión. Cuando un niño se aburre, conecta con su esencia, su imaginación y su creatividad.
  • Mejora el autoconocimiento. Tener tiempo para pensar permite pensar en uno mismo y en las cosas que le gustan.
  • Permite tomar consciencia. Hacer una actividad tras otra no permite ser conscientes de todo aquello que pasa en nuestro interior y a nuestro alrededor.
  • Ayuda a disfrutar de los placeres sencillos de la vida. Las cosas simples tienen un gran valor: observar, escuchar y tener paciencia nos enseña que las cosas sencillas pueden ser maravillosas.
  • Enseña a tolerar la frustración. No siempre podemos estar divirtiéndonos ni entretenidos. Hay momentos de espera, de trabajo, de acompañamiento, y eso se aprende parando.
  • Mejora la concentración. Mantener la atención en algo es complicado cuando siempre estamos ocupados y en movimiento.

Cómo ayudamos a los niños a gestionar el aburrimiento

Podemos enseñar a los niños el lado bueno del aburrimiento haciéndoles ver que es un tiempo sin obligaciones en el que pueden hacer lo que les apetece, algo interesante o nada en absoluto.

Si nos piden ayuda, se les puede proporcionar material variado, como lápices y folios, para que si quieren puedan crear algo de forma libre. E incluso se pueden promover actividades en familia que sean sencillas (como andar por el campo) para conseguir momentos relajados en los que la mente pueda trabajar despacio y aprenda a gestionar ese aburrimiento.

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